La Chispa de Zunray Junio

shivacosmos

Namaste,

¡Este mes tenemos mucho que celebrar! El veintiuno es el día internacional del yoga y comienza el verano. El sol brillará fuerte en lo más alto por lo que es el momento adecuado para hablar de Purusha, el espíritu esencial de todo lo que existe y aspecto complementario de la materia, que era el tema del mes pasado.

Purusha es eterno, permanente, no sujeto a los cambios ni a los efectos de la causa y la consecuencia. Es espíritu indiferenciado sin forma material ni concepciones mentales. Si Prakruti está representado en la mujer y lo femenino divino, el hombre es una representación de Purusha y del principio masculino divino. Purusha no puede ser comprendido a través de la racionalización porque es más amplio que la mente misma y tampoco puede ser experimentado a través de los órganos de los sentidos. Sin embargo, sí podemos percibirlo internamente pues es el principio universal subyacente en todo y en todos.

Aunque Purusha esté más allá de la materia, también podemos experimentarlo cuando nos subimos a la esterilla:

Llega al estudio diez minutos antes de lo normal o planea quedarte un rato más después de clase para poder sentarte en meditación tú solo/a. Esos momentos de acallar el cuerpo y la mente son fundamentales para el despertar.

Toma conciencia de los espacios entre postura y postura. Es más, crea momentos en la práctica en los que te puedas parar y sentir el silencio y la quietud.

Disfruta a tope de savasana, la relajación final. Permite que te lleve a espacios en tu interior en los que ya no hay cuerpo ni sensaciones, tampoco hay mente ni pensamientos o emociones. Es un rato durante el día en el que no tienes que hacer nada y puedes permitirte el simplemente ser.

Contemplar Purusha en nuestra vida no sólo establece una conexión directa con tus aspectos más sutiles y con tu alma, sino que además tiene increíbles beneficios para la salud de tu cuerpo-mente-corazón. Somos Consciencia Universal que se desdobla en dos aspectos primordiales: el manifiesto y el trascendental.

¡Nos vemos en la esterilla, yogins!
Aham prema – somos amor

Zaira