La Chispa de Zunray Noviembre

adishankara

Namaste yogins,

El mes de noviembre se lo dedicamos a Shankaracharya, el erudito del siglo VIII d.C. que consolidó y unificó la doctrina de Advaita Vedanta, madre filosófica de muchas escuelas del yoga moderno. Se dice que Shankaracharya nació en una familia de Brahmins, la casta de los sacerdotes, en el Sur de India y que desde su primera infancia mostró una inclinación especialmente fuerte hacia la vida ascética. Su padre falleció cuando era muy pequeño y, a pesar de que al principio su madre prefería que se iniciara en el camino espiritual de más mayor, Shankaracharya comenzó sus estudios formales cuando sólo tenía ocho años. Cuenta la leyenda que a esa temprana edad caminó a pie más de mil kilómetros para ir al encuentro de su maestro.

Su vida estuvo dedicada al estudio y a la enseñanza de la tradición. Comentó numerosos textos del yoga clásico, compuso poemas de gran pureza mística y a él le debemos un entendimiento profundo del Advaita Vedanta. Según esta teoría filosófica no existe separación entre lo humano y lo divino. Advaita significa “no dos”, esto es “no dual”, por lo que el alma individual es el alma universal. “Yo soy Consciencia, Yo soy Dicha, Yo soy Shiva, Yo soy Shiva” escribía Shankaracharya. No existe diferencia alguna entre lo Absoluto ilimitado y el Ser que cada uno es. En principio esto nos puede parecer sencillo de entender, pero si nos paramos a reflexionar, la mayoría de nosotros estamos condicionados a creer que lo humano y lo divino son categorías de la realidad que existen en diferentes niveles. Si realmente viéramos nuestra naturaleza divina ¿no crees que las cosas nos irían mucho mejor tanto a nivel individual como colectivo? Todos seríamos felices a rabiar, el dolor y la injusticia no existirían en el mundo ya que sería un paraíso terrenal para todos los seres que lo habitamos.

El camino de la autorrealización, según esta disciplina, está fundamentado en una base moral y ética que asegura el buen funcionamiento de la práctica; en el entendimiento intelectual que asegura el estado de liberación plena;
y en el estudio de textos como los Upanishads que son el vehículo para la contemplación y la sabiduría. Carece de rituales externos y de la adoración superficial a objetos con forma de deidades porque “todo es Brahman, todo es Consciencia”.

¡Sigamos abriendo ventanas al infinito!
Nos vemos en la esterilla,

Aham prema
Zaira

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